Al publicista que creo eso de “Hacienda Somos todos” yo le daba una buena tunda, porque seremos todos, pero unos lo son más que otros… y entre ellos, efectivamente, yo.
El (Escalofriante) suceso empezó hace un año ya… Andaba yo currando por un sueldo irrisorio (como sigo haciendo ahora) para costear mi desenfrenada vida, e ignorando que mi nomina servía para algo más que para guardarla en algún cajón… cuando llegó el momento de rendir cuentas al Estado Español.
El caso, es que yo, soy de esas personas que tienen malos recuerdos de los temas legales, sobre todo de los Chupasangres (perdón, abogados) inútiles con los que me he topado, menos mal que no he sido acusada de asesinato, robo o estafa, que seguramente estaría felizmente aposentada en Sangonera y no en esta oficina, que se parecerá a una cárcel pero que no es lo mismo porque si me voy no tengo paro.
El caso es que voy a mi asesor financiero y le suelto 30 lorus para que rinda cuentas de mi parné a Hacienda… joer, que me sale a devolver 90 chines! Un capital y sólo mío! Mientras yo seguía ideando en que me iba a gastar ese sobresueldo caído del Estado, en Hacienda, algún buen y amable señor miraba al dedillo mi declaración.
Ya metidos en Octubre, me llega una carta Certificada, no es por nada, pero cuando ves que es de Hacienda ya te sientes culpable. Te entra un sudor frío que recorre cada centímetro de tu espalda y me dice algo así:
Estimada Señorita: Ilusa. Has querido engañarnos. Pero nosotros somos como Dios, y estamos en todos sitios, y lo vemos todo, sabemos a que hora vas a dormir, rebuscamos en tu basura si hace falta… y te HEMOS PILLADO.
Debes “unmontóndepasta” que no has declarado, y encima te sancionamos con falta leve ahhh! Y te cargamos los intereses de demora, que los funcionarios que te han investigado también tienen que comer (o irse de birras con tu dinero) Si quieres protestar, aunque no te sirva de nada, presenta reclamación y si no, amoquina la pasta.
Atentamente,
Tu Agencia Tributaria
Estupefacta me dirigí hacía el que me había cobrado la prima, “oiga usté señor asesor, que mira lo que me dicen estos de Hacienda, que les he engañado en toda su cara pero que son más listos que yo y me han pillado” y el asesor, muy amablemente me respondió “ahhhhhh nosotros nos lavamos las manos”.
Indignada, rehipotequé mi vida en casa “mama, mama, que me prestes el dinero que ya te lo voy devolviendo de aquí a que me jubile, si total, me vas a tener para siempre en la habitación de al lado” El caso es que pagué hasta el último céntimo y olvidé que un día estuve en manos de Hacienda, juré y perjuré que jamás volvería a tratar de engañarlos inocentemente, y menos con ese dinero, que lo hacía bien o no me molestaba. Pero hoy… Hacienda vuelve a mi.
Mamá, muy amablemente me ha cogido una carta certificada. Primer pensamiento mío ¿Qué coño quieren estos de Hacienda si ya no les debo nada hasta la próxima declaración que otra vez me levantarán en peso? Segundo (ingenuo) pensamiento mío “igual se han molestado en darme las gracias por pagar y me van a decir que estoy limpia de toda deuda con ellos” Y era una invitación:
Señorita,
Queda usté invitada amablemente a pagar la sanción por tratar de engañarnos y no declarar lo que debía, otro tanto dinerito para contribuir al Presupuesto General del Estado, con las gracias anticipadas de nuestro querido ZP
Y yo, que a las invitaciones no me puedo resistir he ido moqueando a Mi Churri.
“cariño cariño, que mira que invitación más maja me han hecho estos”
Y ya el Churri me pregunta ¿Efectivo o tarjeta?… Pues si eso dame la tarjeta y ya de paso me hago un Shopping por Internet…