Uno de las grandes fobias de mi vida, conjuntamente con la cucarachofobia, está la transportefobia (la Haciendofobia es más común, que también la tengo eh?). Pánico y terror siento cuando sé que tengo que hacer uso (y ellos abuso) del transporte (Urgente sobre todo).
Las cucarachas, bichos que me pueden hacer colgarme de la lámpara en mi casa, o bien hacerme los 2 metros pasillo en un nanosegundo no me producen tanto pavor como los transportes (urgentes dicen…) porque Correos va como el mismísimo trasero (y no el de la López, que ese está muy bien) vamos, que van de puñetero culo y en cuanto te descuidas te la hacen. Pero lo de los transportes privados urgentes, y viva pagar más Money por la seguridad de tu envío, eso, no tiene nombre. Ahora sé que yo debería tatuarme aquello de “Murphy For Ever” porque estoy tan traumatizada con el asunto transportil que casi me sale mejor ir a recoger al lugar de origen el material o ir yo misma a entregarlo, así sé que estarán realmente seguros. La primera vez, Murphy y su ley cayó sobre mi con toda su furia, “si el paquete es muy importante, es directamente proporcional a que el paquete lo pierdan los ineptos de la empresa transportista” así. Zas. Sopapo en la cara.
Unos documentos que me costó media vida conseguir, unos documentos imprescindibles y vitales que sólo tenían que llegar del sur a Madrid…. Nunca llegaron. Se perdieron en Albacete más o menos (digo yo…) porque jamás llegó el paquete a su destinatario… y no creas que son sinceros y te lo explican de modo que tú, generación del Barrio Sesamo, puedas entender “mira guapa, que la hemos cagado y se ha perdido el paquete” no. es que te tienen UNA semana mareándote, tú gastando teléfono a todo lo que da, mandando fax y demás parafernalia exigiendo que tu paquete llegue sano y salvo… al cabo de un par de semanas, al fin pude sacarles la verdad, si cojo al chofer que dejó el paquete en la dirección equivocada, que encima no pidió firma alguna, y para colmo no se responsabilizó del asunto… lo estrangulo.
El segundo problema me vino con un paquete que tenía que llegar de Barcelona a la oficina. En un pago de entrega 48 horas máximo, el paquete llegó tres semanas después (que está muy bien, cuidado, que pudo no llegar pero el final de esta historia fue feliz…) me llaman por teléfono para preguntarme más datos sobre el emplazamiento de la oficina (coño, pa’ que están los Tontones????) pues nada, les doy los datos en un viernes, y prometieron llevarme el paquete al lunes siguiente. Vale, no problema, viendo que lunes pasó, martes se fue y el miércoles llegó y yo que no dormía sin moverme de la oficina por si hacían entrega nocturna (vale, quizá exagero pero casi XD) decidí ponerme en contacto con la oficina de mi tierra. Sorpresa. Ni el tato me coge el teléfono. Llamo al Call Center para pedirle que me digan como contactar con la oficina de aquí y la tia se me pone farruquita y me dice que nasti de plasti, que te jodes y hablas conmigo. ¿Dónde está mi paquete señorita mala milk? Le pregunté. “No tengo ni idea” contestó. Mira que bien, así da gusto llamar al Call Center para que te solucionen los problemas…. Al día siguiente vuelvo a llamar, y me responde una señorita buena Milk a la que le doy la retahíla de quejas “por Dior y Chanel, te juro por mi aloe vera, por mi Nokia y por lo que tú quieras que estoy por irme a la oficina del consumidor a poner una queja…” total, que tras entenderme, la señorita Buena Milk, amable ella, llamó al chofer y el chofer de por aquí le dijo que “IMPOSIBOL” total, que no tenía tiempo de venir… mira que bien… después de decidir que había perdido mi preciado paquete, me llama un majete y me dice “que soy el chofer, que no encuentro el sitio” y salgo a buscarlo, cual encuentro romántico, donde nos vamos acercando uno al otro y el paquete en medio de nuestro encuentro. Ciertamente llegó, con tres semanas de retraso pero llegó.
La última, es la que estoy sufriendo en mis carnes blancuzcas. No tengo mejor idea que con mi nivel de alemán y con mi nivel de Oxford de inglés, me lío a comprar algo a Alemania (Coño, ellos que son la eficacia hecha país, que son currelas y no como los vagos españoles… ellos que son la rectitud europea!) Pues dije yo, a mi los teutones estos me dan confianza, que estos no fallan fijo vamos, antes muerta que desconfiar de la eficacia alemana. MegMegMeg Error. Error. Error. Cuando han pasado dos semanas desde que el envío tenía que estar en estas manos que teclean allá que me pongo yo a preguntar en mi inglés de Oxford que donde coño han metido mi paquete. Ellos, amablemente me responden que mi paquete está en España. Llamo a Correos español, ni zorra idea de que paquete les hablo, que no ha entrado nada en España con tal número. Vale. Ok. Vuelvo a recurrir a mi oxfordinglés, y vuelvo a escribirles a los señores alemanes de Correos, rogando a la Virgencica del Transporte Urgente, no Urgente y de los dolores de pérdidas de paquetes que me ampare y encuentren mi dichoso paquete. Y Aquí sigo, esperando que me vuelvan a contestar, mientras voy a pedir cita con el Psicólogo para tratar mi transportefobia.
Abril 7, 2008 a las 12:36 pm |
Joe! hoy sin ir mas lejos ha aparecido un palé q teníamos perdido pues… por Navarra! Mira q le hemos dado vueltas antes d llegar a la aplastante verdad de q la agencia d turno había perdido un palé entero; preguntando a los chicos del almacen ¿seguro q lo habeis enviao no? preguntando a los clientes ¿y esta seguro de q no lo han recepcionado? No hijos no!! el palé conociendo España; miedo me da. Seguro q ha conocido ya mas ciudades q yo!
Me uno a lo q dices: pero si es mas rapido q lo lleve yo! Y yo no conduzco!!!!!!