El Impresicidio

Andaba yo feliz cual perdiz imprimiendo en el curro documentos no pertenecientes a la empresa, vamos, gorroneando tinta a cascoporro y folios a más no poder, cuando la impresora (en realidad es una Multi-petarda que hace muchas cosas aunque yo no sepa usar ni la mitad) ha dicho basta. Fin. Se acabó. No imprimo más, no tengo tinta me dice. Cambiar toner me zampa, vale que soy una gorrona de tinta, pero no como para cargarme un tóner que puse hace DOS semanas…

 

Al principio he pensado yo para mi, y después se lo he manifestado a ella, que lo que no quería era currar más, (pa lo que le pago…) y que la vagancia del ama de esta oficina (yo, por si no queda claro) se ha extendido hasta los útiles que deberían facilitar la labor, sólo me faltaba que les diera por hacer una huelga general de desenchufes (que yo creo que la están organizando por las noches en secreto) cuando mi grado de paranoia ha aumentado de cero a mil en un segundo y medio, le he empezado a abrir la bandejita, quitarle el toner, ponerle el mismo toner a ver si la engañaba.

 

Pero es más lista de lo que yo creí. Y me pregunta (en inglés eso si, que esta impresora sabe idiomas) ¿has cambiado el tonér ok? Y yo OK OK así con mi inglés de Oxford, y ella me decía “insert Card toner” o algo así, y yo ¿pero que dice esta? Entonces ya empiezo a tocar todos los bontocitos que tiene por si alguno (de casualidad) le daba por volver a imprimir, nothing. La desenfucho (por mala) a ver si esto es como el Pc, y lo reseteas y punto pelota, todo como nuevo, pues no, sigue diciéndome que cambie el toner ¿otra vez? Abre bandeja (ese pitido lo tengo metido en los oídos) saca toner, vuelve a meter el mismo toner ¿has cambiado el tóner ok ok? Ya mosqueada le voy alzando la voz “que si coño, que si” vale, pues inserta la tarjeta. Entonces, yo, que tengo mucha astucia, empiezo a jurarle que hay tinta (por el Fax te juro que tienes tinta! Le decía desesperada) y ella que nada, que insert card toner, y yo, volvía a jurarle, ya al borde del llanto, te juro por el teléfono, por el pc este del Siglo pasado y por todos los cables que tienes que tienes tinta!!!!!!!!!! Y ella, misteriosamente, no me hacía caso ni se apiadaba de mí… entonces vino la serie de ruegos (sin preguntas) por favor, por tus niños los impresoritos, imprime!!!!!! Por favor, se buena, venga va, que te voy a comprar un super escaner de marido, y nada. Tampoco funciona ¿por qué mis sutiles tácticas no funcionan?

 

Así que exhausta tras tanto batalleo, me voy al monitor que tengo en el pc y empiezo a trastearlo, todo en inglés, eso, que se de me da de lujo, yo tocando todo lo que había cuando OH MY GOD!!!!!!!!!! Descubro que esta impresora sabe un montón de idiomas, y entre todos (griego también eh? no veas tú la impresora si es culta…) estaba el español!!!!!!!! Vale, le digo que a mi, en español, que yo mis conocimientos de otras lenguas me los reservo, y dice, venga va, te hablo en cristiano. Vuelvo a la táctica del inicio, pero ahora lo dice en español! Wow que flipe, si  llego a saber hace seis meses que sabía español!!!!!!!!! Y me dice “abre bandeja y cambie tóner” yo, que soy muy obediente, abro bandeja, quito tóner, pongo el mismo puñetero tóner. “es el tóner nuevo ok ok” y yo toda feliz, ok ok. Y  me dice pues ahora vas e insertas la tarjeta. ¿? PERO QUE TARJETAAAAAAAAAAAAAAAA???????????????????

 

Más cabreada que un mono he decidido hacer lo que no quería hacer. Lo que si eres una tia con un par no haces: leer las instrucciones, a ver, siempre me he dicho yo ¿para que existen las instrucciones cuando lo divertido es descubrir poco a poco las cosas que hacen tus aparatos??? En fin, decidida a investigar donde se hallaba tan misteriosa tarjeta para poder seguir gorroneando para mis quehaceres tinta y folios, voy a la habitación perdida donde van a parar todas las cosas que no usamos en esta oficina.

 

Imaginaos la situación cuando he leído las instrucciones, la palidez de mi cara no sólo reflejaba la desfachatez del sol de ignorar mi piel, ni las largas sesiones de rayos uva que nunca me di. Era más feliz en la ignorancia, rogándole por los impresoritos, extorsionándola, chantajeándola con el desenchufamiento más cruel si no imprimía.

 

La tarjeta va junto al toner. Es necesaria la tarjeta para que la bicha sepa que tiene tinta. Si no hay tarjeta, por mucha tinta que lleve ella no lo sabe. (ahí queda patente la estupidez de la máquina)

 

¿Dónde está la tarjeta?

 

En el cielo de las tarjetas

 

¿Y por qué?

 

Porque aún no he aprendido (y mira que me han dado lecciones) que las nuevas tecnologías han venido a este mundo a amargarme la existencia.

 

Aquí es donde queda patente mi estupidez.

 

(post de hace una semana y media, pa’ que no me echéis mucho de menos XD)

 

5 comentarios para “El Impresicidio”

  1. Rake Dice:

    Me partoooo!!! xDDD
    Que peazo impresora mas culta y mas tocapelotas tienes, oye! jaja!
    Yo con lo de un escaner nuevo de marido hubiera accedido!! xDD
    A todo esto… ¿Le has cambiado a un toner nuevo o sigue pidiendo a gritos la tarjeta?? :p
    bezoz

  2. Manenes Dice:

    Pues ya te estás haciendo amiga del tío que te vendió la impresora o, en su defecto, pandilleando con los del servicio técnico para que te expliquen todas las cositas que es capaz de hacer tu maquinita antes/durante/después de atacarte los nerviossssssssssssssss!!!!

    B7s

  3. Etiam Dice:

    Cágate lorito, el nivel que tiene tu impresora, quilla, dentro de nada te pide que le lleves café y donuts, oye xD

  4. Lynx Dice:

    Dios mío, me he partido leyendo tus historias con la impresora! :P Es que te imagino diciendo “Ok, ooookkkkkk” xD

  5. Bego Dice:

    La mia es ma o meno igual de tocapelotas pero es mas tonta pq cuando t pide toner nuevo tu lo sacas en plan “ya voy ya voy, aguanta ahi pequeña” lo agitas un poco (como con las medicinas) y vuelves a meterlo y … pum! va y cuela y aquella sigue feliz como una perdiz…

    Si acaba pidiendo donuts como dice la melona comienza a sacarle otro tipo d partidos, alíate con ella!

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