Una de las cosas que me pueden llevar a una ruptura inminente con el churri, no, no es que se deje la tapa del wc levantada (que todo puede ser en esta vida…) es verlo cogiendo a hurtadillas mi mascarilla al aloe vera con Rosa de Mosqueta con propiedades suavizantes, cicatrizantes, exfoliantes y todos los “antes” del mercado… vamos, que rápidamente pido “una de divorcio expres camarero”
Me niego que mi bizcochito a las almendras dulces de Nicaragua, futuro padre de mis vástagos tarde más de dos horas en arreglarse cuando mi media está en sesenta minutillos de nada en estar divina de la muette (apañá a la par que glamurosa, si es que lo tengo todo…) Me niego, ya que estamos negando, que el bizcochito a las almendras… y etecé, se vaya mirando en los espejos y me diga ¿esto me hace gordo cari??? ¿Has visto que guapo soy y que tipo tengo, toma que toma que toma táaaa??? Vamos, que sólo falta sentarse delante del armario sentado en la cama y decirme entre pucheros que no tiene nada que ponerse… amos…
Y por negar, que no quede, estoy negativa hoy, ¿Qué le vamos a hacer?, a que el Bizcochin me pida prestada la Silpekil – que horror – para quitarse la pelambrera pectoral y acabe yo entre abrazo y abrazo haciendo un tributo a la irritación facial por sus ansías de tener un pecho como el culito de un bebé y no pueda permitírselo desde que entró en el maravilloso mundo de la adolescencia teniendo el pelo más duro que el cemento armao’ (como la cara de alguna gente…)
A ver, niños, niñas, príncipes y princesas, no es lo mismo ir una horita al gym porque quieres mantenerte en forma que pasar el día sudando y codeándote con un montón de máquinas y con unos hombres que son un canto a los anabolizantes ni tampoco es lo mismo comerte una ensaladita para evitar la tripita by cañas & Tapas que pasarte el día contando calorías. No. No es lo mismo ir bien vestido, adaptando las tendencias actuales impuestas por cuatro gatos y Amancio que ir ultra-mega-fashion y pretender ser una pseudos-copia (porque no Money, no copy) de David Bekcham.
Porque, si bien es cierto que los ojos se van detrás del Butler
Porque, si bien es cierto que los ojos se quedan pegados en la pantalla cuando aparece el Butler (un momentito, que mi teclado está lleno de babas…) – aquí mis féminas lectoras pueden insertar ese hombre de toma-pan y moja de la escena no real y diaria – a la hora de escoger bizcochito a las almendras (y etecé) me da lo mismo, lo mismo me da, que su tableta de chocolate sea un único abdominal para reposar mi delicada cabeza en blandito… además agradeceré que se fijen en mi cuerpo F1 y no estén más atentos a sus bíceps y tríceps, porque al igual que apuesto por una belleza natural, por sentirse bien con una misma, sea en una 38, o en una 46, apuesto por un hombre natural, que prefiera cultivar otro tipo de virtudes además de la famosa tableta de chocolate, como el salero y la gracia, como la simpatía, la inteligencia… y etecé que me queda largo XD
Así que, al igual que digo que vivan las Mujeres F1, desde aquí, puedo decir y digo… que viva el hombre seguro de si mismo y que abajo el Metrossexuá!!!!!!!!!!!!!

Escrito por ezne 




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